COLUMNA: COLORES POLÍTICOS
POR: MTRO. SALVADOR CORIA ALCARAZ

En política suele confundirse la presencia física permanente con el ejercicio real del liderazgo. Lo que ocurre actualmente en San Juan Nuevo Parangaricutiro obliga a hacer una valoración más equilibrada de las circunstancias que enfrenta la administración municipal encabezada por María Isabel Hernández Rosas. La presidenta municipal asumió el gobierno en un momento particularmente complejo, marcado por el fallecimiento del doctor Jesús Espinoza Rochín, una figura que había consolidado un liderazgo importante entre la población. A ello se sumó una situación personal delicada relacionada con la salud de una de sus hijas, una circunstancia humana que ninguna persona elige enfrentar.
Sin embargo, sería un error interpretar esta situación como un vacío de autoridad dentro del Ayuntamiento.
Por el contrario, una de las características de los gobiernos sólidos es precisamente su capacidad para seguir funcionando aun cuando el titular enfrenta circunstancias extraordinarias. Durante estas semanas, la administración municipal ha mantenido la prestación de servicios, la atención ciudadana y la operación de las distintas áreas gubernamentales. Esto ha sido posible gracias al trabajo coordinado de funcionarios y colaboradores cercanos que han asumido responsabilidades bajo una misma línea institucional.
La realidad es que gobernar no significa centralizar todas las decisiones en una sola persona. Un liderazgo efectivo también se demuestra mediante la construcción de equipos capaces de responder ante escenarios imprevistos. En ese sentido, los colaboradores de María Isabel Hernández Rosas han mantenido la estabilidad política y administrativa del municipio, evitando que situaciones personales se traduzcan en afectaciones para la ciudadanía. Lejos de observarse un descontrol institucional, lo que se percibe es una estructura gubernamental que continúa operando y tomando decisiones en beneficio de la población.
Por supuesto, el reto para la alcaldesa sigue siendo consolidar un liderazgo propio y fortalecer su presencia pública conforme las circunstancias familiares lo permitan. No obstante, a pocas semanas de haber asumido la responsabilidad de gobernar, también es justo reconocer que el Ayuntamiento no se ha detenido, que las decisiones continúan tomándose y que la gobernabilidad municipal se ha mantenido. En momentos difíciles, el liderazgo no siempre se mide por quién aparece más, sino por la capacidad de garantizar que las instituciones sigan funcionando cuando más se necesitan.
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